Por Henry Medina, CEO & CCO DDB Bolivia

Dicen que nunca se debe escribir molesto, pero llevo varios días tratando de calmarme y no puedo. Estoy emputado y así voy a escribir no más. Le moleste a quien le moleste.

El que hace bullying no espera que le contesten. Su función es maltratar sin respuesta, lo que le da poder. Y por eso el bullying continúa.

Pero el abuso a la Publicidad se acabó. Este puñete va para todos los que vinieron dándole y dándole a esta profesión que tanto amo. Si alguien toca a mis pasiones, se las verá conmigo. Y después de mi familia en mis pasiones, está mi profesión.

Hace un tiempo que algunitos vienen atacando desde adentro a mi querida Publicidad. Armando dicotomías desde la pobreza de talento. Desde el ego desgarrado por la falta de exposición. Eso sí se lo critico a nuestro gremio, pero no a la noble Publicidad, sino a los malos jugadores que le tocó albergar en su cancha.

No confundamos la cosa. Que hayan malas prácticas en nuestro rubro, por supuesto que las hay, como en cualquier otro rubro. Lo malo para nosotros es que mientras el error del abogado se va a la cárcel y el del médico al panteón, el nuestro se va a la tele, a las vallas, a los blogs de publicistas dolidos, a los artículos ponzoñosos de creativos sin exposición o a los de aquellos que tal vez sintieron que empezaron a perderla. Porque así somos en nuestra industria, algunos no entendemos todavía que la publicidad nació para hacer públicas a las marcas y no a los creativos.

¡Basta carajo!

Caí en la trampa de leer y compartir algún artículo que escribió algún colega sobre las agencias que se dedican a armar los benditos Cases para festivales, las agencias que cada vez pierden más el norte de lo que debe ser la Publicidad, de lo poco creativos que somos, de lo informales que son nuestras contrataciones, de lo infame de los tratos al personal etc., etc., etc., sin darme cuenta de que mi querida Publicidad estaba siendo víctima de bullying y de que se venía lo peor, que alguien ajeno a las agencias, también venga a abusar de mi pasión. Así es el abuso cuando no se frena a tiempo. Alguien se sumó, como si vinieran de otro colegio, a golpear a la indefensa que ya bastante venía teniendo con sus propios compañeros. Y sí, me refiero al muchacho de aquella productora que decidió meterse en nuestro salón de clases que al fin y al cabo, es nuestro, carajo.

¿Cómo esperamos que nuestros clientes respeten nuestro laburo si nosotros mismos se lo faltamos tan abiertamente? Seguro serán los próximos en sumarse a este bullying masivo, y qué podremos decirles cuando eso pase si somos hacia adentro el peor enemigo de nuestra querida Publicidad. Por eso no gozamos del prestigio que tanto reclamamos, porque somos pésimos publicistas de nuestra propia industria.

¡Basta carajo!

Hay mucho improvisado que no recibe su dosis de atención necesaria para el ego porque no logra destacar y que vuelca su furia sobre todo lo que está “mal” en el rubro que, como dije antes, existe en todos los rubros.

Seguro me saldrán con que grandes publicistas opinaron igual al respecto, y para ellos también va un buen puñete porque perdieron mi respeto. Están viejos, perdieron brillo, se sintieron amenazados por los jóvenes que vienen con tanta furia y ganas de crear, aunque sea pro-bono (RSE de agencia, digo yo), por esa estatuilla que muchos no pueden lograr ni con el trabajo digno del día a día que tanto reclaman ni con un trucho porque simplemente no les da, y si no les da, pues hacen mierda la “mala práctica”, práctica que estoy seguro intentaron realizar hasta el cansancio.

¡Basta carajo!

Yo tampoco lo logré todavía y sigo buscando, pero no reniego de mi industria, la cuido y la protejo porque así es el amor. Hate the player, not the game. Dejé un mercado seguro para trabajar en un mercado más joven, más hostil, pero aún sigo creyendo y cuando veo que otros ganan o veo algún trabajo, pro-bono o no, que me saca un poquito de envidia, lo aplaudo, lo analizo y aprendo. Calladito nomás, venga de quien venga.

No olvidemos lo noble que es nuestra profesión por favor. No tenemos que convertirnos en máquinas de aprender y memorizar libros para poder llevar a cabo nuestro oficio y ganar nuestro sustento. Nosotros creamos, llueve o truene, nos hayan roto el corazón o estemos con la cabeza con mil problemas existenciales porque así somos los publicistas. Creamos señores. No nos llenamos de información que ya existía. Somos lumbreras, no recipientes. Plutarco nos amaría por eso, no me jodan.

Acá, a la vuelta de la esquina, tienes a un Mejor Director en la última edición de los Óscares -y por segundo año consecutivo- que fue publicista y que estoy seguro que por eso, por manejar ciertos códigos de nuestra industria, logra lo que logra. No olvidemos a Gabo que saltó de publicista a Premio Nobel, a Warhol o Haring con sus afiches para Absolut, a Lautrec con su cartel para promocionar el Moulin Rouge que hoy reposa en un mueso, no me jodan, esta industria será lo que nosotros hagamos de ella y por eso les exijo señores, con un buen puñetazo en la quijada, que respeten a mi querida Publicidad y que respeten el trabajo de los que tienen ganas. A un creativo es mejor tener que frenarlo que tener que empujarlo. Dejen que los errores sean parte de nuestra investigación y crecimiento. Dejen que los jóvenes se enamoren de esta belleza. No hagan que se desencanten de la vieja moreteada que no sabe cómo salir de los abusos del marido machista.

¿Más? El Guernica de Picasso fue la mejor campaña publicitaria creada en contra de las barbaries de la Guerra Civil española y a Miguel Angel le pagaron para que pinte la Capilla Sixtina según ciertos patrones solicitados por el Papa Julio II: objetivos comerciales, les guste o no.

La belleza de esta industria está en los ojos del que no tiene egos, del que hace, del que cree, del que crea.

¡Basta carajo!

Se lo digo a ustedes improvisados y a ustedes viejos de la vieja gloria que ya no saben cómo alimentar sus pobres egos, y lo hago con todo el derecho del mundo porque sigo en la batalla y me ofende ver que el vaso se anda viendo medio vacío cuando está lleno de maravillosas prácticas como Sketches, Dumb ways to die, Hang me again, From Perú for Peru, Inmortal fans, The Scare Crow, Epic Split, El panel que produce agua, what3words, I will what i want, PORN CAN SAVE LIVES (porque aún me la creo), entre otros, o para ir más lejos, Gorilla, 1984, no me jodan.

Si no les gusta lo que ven, váyanse, hay muchos otros lugares para ser tan negativo. La política por ejemplo.

Aquí estamos trabajando. Estamos creando a pesar de su aleteo tan cerca de la oreja. Porque eso hacemos los publicistas, crear a pesar de todo lo que pase a nuestro alrededor.

A los otros, a los buenos, a los jóvenes: crean y sigan creando. Unas cuantas moscas sobre un diamante jamás podrán convertirlo en mierda