Cada año miles de ideas son pensadas para ayudar a las marcas, a las personas y a las agencias, no necesariamente en este orden.

Algunas de ellas ayudan a los animales, otras consiguen plata para un proyecto o conservan elementos naturales como el agua y el aire, hacen cambios sociales y políticos, capturan pedófilos, acaban con el hambre ó buscan solucionar cualquier otro problema que pueda ser encontrado por una dupla de cualquier agencia.

La minoría de estas ideas, las suficientemente disruptivas y que seguramente harán que cualquier creativo sienta envidia de no haberlas creado, serán reconocidas con muchos premios en diferentes festivales en el mundo.

Y luego de esto serán olvidadas.

Sí, se acabarán las rondas de festivales y la gran mayoría de estas ideas que podrían seguir ayudando dejarán de existir.

Pero, ¿A quién le importa? Un nuevo año de festivales comenzará y estaremos nuevamente pensando ideas para solucionar de una manera innovadora y creativa problemas que ya habíamos solucionado antes. En algunos casos, meses antes.

Y esto es lo que no entiendo: Si la idea “X” alimentó a mil niños;

– ¿Por qué la detuvieron?

– ¿Por qué no seguir con ella hasta que la misma idea ayude a diez mil niños?

¿Por qué la búsqueda por la originalidad causada por la frecuencia anual de los festivales está matando el interés en mantener los proyectos? Todos queremos seguir siendo los más creativos, los más innovadores, los más originales y lo entiendo, al final, por estos factores buscan los clientes sus agencias y las agencias su personal.

Así mismo, sabiendo lo difícil que puede ser cambiar esto, dejo un consejo a los creativos que buscan crear este tipo de ideas pensando más en poder ayudar que en los premios:

No dejemos que los festivales pongan fecha de vencimiento en nuestras ideas, la genialidad de los creativos puede y tiene que durar más que una ronda de festivales.