Cada semana recibimos alrededor de 12 books, hojas de vida o mails de gente de Colombia, Venezuela, España o Centro América buscando un mejor futuro. Estoy seguro que muchos de estos extranjeros son muy buenos y realmente necesitan una oportunidad pero también, como en el fútbol profesional colombiano, llegan personajes con acentos raros que creen que esta es la Colombia de hace 15 años, trayendo mañas y promesas con las que no les alcanza para sobrevivir en este mercado; siendo sensatos, pocos extranjeros han pasado por estas tierras formando creativos y dando ejemplo.

 

Así que hagamos cuentas ¿cuántos lugares en Colombia enseñan publicidad, mercadeo, diseño gráfico y carreras afines? Yo creo que son más de 50 lugares donde fácilmente pueden graduarse algo menos que 1.000 personas cada semestre, sumándole el éxodo de estudiantes que vienen desde Argentina u otros países.

 

La oferta es amplia, hay desde lugares que cobran 8 millones por semestre hasta los que manejan sumas muy inferiores en lugares donde el Ministerio de Educación ni sabe que existen, todos con la misma promesa a sus egresados de prepararlos para entrar a una agencia de publicidad, BTL, medios, digital o boutique creativa.

 

Para los que nos tocó remar durante años tratando de entrar a una agencia de publicidad el proceso fue largo y lleno de pruebas. La primera vez que me presenté fue en FCB, ahí en la casa esquinera cerca al Parque del Virrey donde ahora venden hamburguesas, y mi book era más una recopilación de cosas gráficas mal hechas que un portafolio que tuviera perfil para una agencia de publicidad. Lo más preocupante es que pasa el tiempo y ese mismo book con el que yo salí a buscar una oportunidad hace 15 años, se repite en el 2015 en recién egresados como un dejà vu interminable.

¿Dónde está la responsabilidad de universidades, en las que sus estudiantes aprenden de docentes que ejercieron hace más de 20 años y hoy están lejos de la realidad del mercado? Esos mismos que siguen enseñando la guerra de las colas o la historia del hombre Marlboro ¡por favor, alguien que les mande un beeper y les avise que todo esto ha cambiado! Valga la aclaración que no son todas las universidades pero la mayoría se ganan ese premio de lejos.

¿Cuándo dejarán de ver este tema como un negocio y tendrán más responsabilidad al guiar el futuro de mucha gente que cree en ellos a ciegas, familias que empeñan hasta la casa para que sus hijos  tengan cierta posibilidad y panorama laboral?

¿Estos mismos docentes son los que les dicen a los próximos publicistas cómo pensar y para dónde va la publicidad? Apague y vámonos.

¿Qué responsabilidad tenemos los que trabajamos en publicidad y pedimos experiencia o un book digno a personas que no fueron preparadas para ese requisito y muchas veces cuando se les abre la puerta no se les dedica ni el tiempo ni la paciencia para que puedan desarrollar su talento en una empresa?

Desde hace más de un año he dictado clase en una universidad en Medellín y una escuela de creativos en Bogotá. Una de las razones por las que lo hago es por esa insatisfacción que sienten muchos por el nivel que viene en general de las universidades y además del descontento de los que revisamos portafolios mal hechos, repetidos y sin ninguna clase de búsqueda creativa.

¿Qué responsabilidad tienen los estudiantes que se quejan de sus universidades, profesores, agencias y todo lo que se mueve? Su comodidad no los deja ver mas allá y presentan trabajos finales llenos de clichés, hechos a última hora. Creen que por el pago de una matrícula tienen el derecho de pasar con 5 en todas las materias. Gracias a ellos el 10% de los estudiantes que se esfuerzan y no se conforman brillan como oro en un río de incertidumbre.

El panorama no se ve muy alentador, de hecho se ve bastante pixelado y todos tenemos responsabilidad en este tema. Es el momento de asumir nuestra parte como generadores de cambio: estudiantes, docentes, universidades, creativos, ejecutivos, estrategas, de todos depende que veamos este panorama en otra resolución. De nada vale que cambie el gremio o el negocio si no evolucionan sus estructuras, si al final de todo vivimos nuestra profesión sin pasión por lo que hacemos. Hambre, pertenencia, eso más allá de enseñarse se inspira y ahí está nuestra responsabilidad. Bien decía George Bernard Shaw: “Dichoso es aquel que tiene una profesión que coincide con su afición“. ¡Gracias!