Hasta para escribir esta columna hay que enfrentarse a ella y la verdad pareciera que es interminable, un día la vences y al otro día vuelves a encontrártela, incluso varias veces el mismo día. Aunque muchos no lo entiendan eso es parte del placer que se tiene cuando te dedicas a este trabajo, cada día puede ser un reto distinto que no está escrito y donde tienes la oportunidad de hacer algo de verdad significativo.

Pienso que en mi país no hemos sabido enfrentar este lienzo como es debido y me incluyo en el mismo saco, a medida que lo intentamos nos llenamos de excusas, que si la situación del país, que si la inseguridad, que las colas, que no se consigue nada, que la inflación nos va a comer, pasamos tanto tiempo pensando en los problemas del país que es muy difícil pensar y concentrarse en crear algo innovador.
Me imagino que en muchos países de la región pasa igual, ya que en todos hay graves problemas sociales y económicos. Pero la verdad es que es una realidad de la que no podemos escapar y con la que hemos tenido que aprender a lidiar día tras día y así será hasta que esto mejore.
Pero ¿Qué pasa cuando de todas formas esperan de ti la mejor creatividad posible? Abstraerse de la realidad pereciera ser una solución para poder concéntrate en tu trabajo, pero cada vez que tienes un proyecto en puerta el cliente te baja enseguida a esa realidad que a él también lo afecta y el cual necesita una gran idea que lo ayude a superar su problema como si fuera magia.
Así que la abstracción no es la salida.
Se ha hablado de miles de técnicas, de rituales, de prácticas para conseguir la gran idea, pero para mi no hay secreto, ni técnica milagrosa, ni fórmulas seguras para llegar a algo de verdad interesante. Desde colombianos exitosos con lo que he podido trabajar, pasando por argentinos, españoles y mexicanos ganadores de leones, lo único que hay que hacer es trabajar con ganas, trabajar duro con pasión, no hay más nada.
Ahora bien, si esto es algo que sabemos, ¿Qué pasa que no conseguimos hacerlo? ¿Hemos perdido tanto las ganas de echar pa’ lante con trabajo?, ¿Acaso el conformismo se convirtió en la salida fácil para ver cada quincena depositada en nuestras cuentas bancarias? ¿La “viveza venezolana” nos comió y ahora no sabemos cómo enfrentar las cosas con verdadero talento? Nos conformamos con mantener a un cliente contento solo porque llena su lista con check marks cuando le presentamos una campaña y de paso en tiempo record, una campaña que él tiene en la cabeza pero que no es lo que en realidad el mercado necesita y lo peor de todo es que por dentro sabemos que es una mierda tan grande que cuando sale al aire nos hacemos los locos si nos preguntan si hicimos aquella atrocidad y mucho menos la pondríamos en nuestro portafolio. Y al final del año tenemos al cliente feliz pero en nuestro portafolio no agregamos nada que valiera la pena.
Como venezolano sé que hemos perdido muchísimo, que nuestra cultura, nuestros valores se han degradado al máximo, pero acaso se nos olvidó que venimos de hombres y mujeres que liberaron a 5 países, que lucharon sin recursos contra golosos y poderosos, y que a pesar de ello salieron victoriosos a punta de ganas de libertad y de tener en mente un objetivo claro y sin perder el foco.
Pues creo que esa sangre luchadora sigue presente en nosotros y tenemos mucho que dar, pero nos falta creernos eso, y esa es una de las razones por las cuales pienso que no terminamos de arrancar como se debe, no nos creemos capaces de logar lo que grandes creativos sí han logrado.
Pero entonces, sino somos tan capaces, por qué creativos venezolanos están trabajando fuera de nuestro país y están ganando leones y haciendo un trabajo increíble, aplicando lo que aprendieron aquí en Venezuela, luchando con lo que tienen en las manos, sin ser conocidos, sin tener lobby, sin tener tampoco grandes presupuestos porque en la región no contamos con eso, y con todo y todo lo logran, y son exitosos.
¿Entonces, es el país o somos nosotros dentro de nuestro país?
La verdad es que sólo hay una forma de averiguarlo y es que mientras estemos aquí trabajemos con las mismas ganas que lo haríamos estando fuera, con la presión de forjarnos un futuro en un mercado nuevo y donde dependemos sólo de nuestro talento y nuestra capacidad para salir adelante con trabajo y no con “viveza venezolana” volviendo al comienzo, donde solo nos importaba conseguir esa gran idea, intentándolo todo con unas ganas que no se dejaban amilanar por los problemas del contexto, sino más bien eran la salida a esos problemas.
Si de alguna manera conseguimos recuperar esa pasión por nuestro trabajo estoy seguro que como país tendremos mejor desempeño creativo en cualquier festival, o mejor todavía nos sentiremos más satisfechos y orgullosos con lo que hacemos aunque no ganemos en festivales, eso ya será una consecuencia y no el objetivo principal.
Y al cabo de mucho trabajo y esfuerzo veremos como esas páginas en blanco, que nos persiguen siempre, serán llenadas con ideas grandiosas.