Volver a lo básico, a la esencia de la vida. Volver a ser, a creer, a sentir que somos personas y no máquinas. El ser humano por encima de todo, como eje central, poniéndolo primero, sus pasiones, sus alegrías, sus tristezas, todo lo que más importa. Luego, profesionales. Es un mantra, una creencia que he aprendido en mis casi 20 años de experiencia profesional en agencias de publicidad. Cuando trabajas con personas, las cosas fluyen, cuando solo piensas en los profesionales, normalmente algo falla. Esto además ha sido una de las cosas que me ha reafirmado la pandemia, recordar que lo realmente valioso en la vida, es lo que somos y las personas que están en nuestras vidas.

Basado en esta creencia, hay 5 skills que, para mi, debe tener un director de cuenta. Se los comparto:

1. No es jefe, es líder.

Cuando tienes que mencionar tu cargo, o decirlo con fuerza públicamente, es porque no haz hecho bien tu trabajo, es porque no te haz ganado el respeto de tu equipo, porque no haz luchado a su lado para sortear las buenas y malas jugadas que el día a día nos deja. Por otro lado, si eres un líder debes inspirar, proyectar, apoyar, motivar. La diferencia es bien importante y asegura el éxito de un equipo.

Cuando lideras un equipo de personas, debes depositar en ellos toda tu confianza y motivarlos a crecer, a convertirse en líderes que junto a ti, tiren las riendas de la carreta, al punto que con el paso de los días, nadie note la diferencia de quién las tiene, simplemente disfruten el viaje de la mejor manera. Un buen líder siempre debe tener como código: felicitar en público y construir en privado. Es parte del éxito de su labor.

2. Anticipa.

Un líder debe saber cuál será el siguiente paso antes de darlo. Para esto, la observación es fundamental, entender que su equipo tienen motivaciones, debilidades y dar todo de sí para ayudarlos a potenciarlas. Debe tener la capacidad de ver el bosque, para que a medida que se vayan sembrando los campos, los problemas que se avizoran a futuro, estén resueltos para cuando el cultivo llegue allá.

3. Escucha.

Saber escuchar antes de hablar. Es otra de las claves que un líder debe desarrollar. Normalmente en la discusión de los problemas están las soluciones y si no están, al menos te muestran posibles opciones para afrontarlos. Cuando un equipo se siente escuchado, cuando sabe que su palabra tiene valor y que no solo es parte del problema sino al mismo tiempo de la solución, crece como equipo, sus miembros crecen como personas y finalmente, crecen como profesionales.

4. Es compasivo.

Este es un skill clave, tal vez por eso comencé el artículo hablando del ser humano. Tener claro que las personas que forman parte de tu equipo tienen sus vidas, que tienen otras personas que para ellos son importantes es fundamental en un líder. Entender que esas necesidades deben estar primero que las profesionales, ayuda a que el equipo sienta la autonomía para tomar decisiones sobre sus acciones. Decidir que está primero la presentación en el colegio, la cita médica, bajar a los niños al parque a las 5:00 pm o llevar su mascota al veterinario y que eso puede convivir con el espacio profesional, sin que uno afecte al otro, hace que las personas del equipo valoren ser parte de él.

5. Cultiva su curiosidad por su gente.

Cuando conoces a la persona, conoces mucho más de lo que necesitas. Saber cómo se llaman sus hijos, cómo sigue su papá que estaba enfermo, cómo va el arreglo del carro luego del choque, te ayuda a dar pasos en la construcción de una relación duradera, que día a día se fortalece y que crece más allá de las responsabilidades del profesional.

No tienes que ser el mejor amigo de todos, seguramente habrá personalidades con las que no logres encajar, pero ser curioso, conocer a la persona con la que trabajas, te ayuda a derribar barreras y seguro te permitirá avanzar por un mismo camino para lograr grandes cosas juntos.

Finalmente, ser líder es algo que la gente ve en ti, no es algo que tú impones, es algo que te ganas con el trabajo de todos los días y sin lugar a dudas hace equipos fuertes que, como aquellos 300 Spartanos, pelean juntos cada batalla sin temor de tener al frente adversarios más poderosos.