Mango Marín primero estuvo en Draftline Colombia cuando se llamaba La Fábrica, luego se fue para México a colaborar en la expansión del proyecto de Ab-Inbev. Hace algunas semanas fue nombrado como el nuevo Head of Art de la agencia. Hablamos con él y esto nos contó.

___

En lo personal soy alguien tranquilo, hasta que me tomo un tinto. Me gusta mucho la cerveza, el fútbol, hacer cosas en plastilina pero sobre todo diseñar para AlcolirykoZ… En lo profesional llevo 13 años en el mundo de la publicidad, iniciando en TBWA\JAIME URIBE y bueno luego pasando por Sancho, DDB Medellín, Lowe, Havas Medellín. Después llegué a un lugar que marcaría mucho el rumbo de mi carrera, pues nacía La Fábrica en Bavaria y Junto con Valentina Hoyos, Daniel Muñoz, el Coste (mi eterna dupla) y un equipo brutal, sacudiríamos un poco el cómo se venía moviendo la industria.

Trabajar fuera del país en un principio fue complejo, pues si bien está la ventaja del idioma, existen diferencias culturales que me marcaron mucho, como el tema de los horarios y como todo comienza a moverse un poco más tarde, tuve que aprender a entender un entorno nuevo y ver porqué era así, pues venía acostumbrado a empezar a trabajar muy temprano, al menos yo siempre he sido madrugador, entonces era entender que CDMX es 2 veces de grande que Bogotá y que así mismo es su tráfico, era entender como todas esas cosas que para mi eran normales, influyen mucho en trabajo del día a día de todos. Además de las diferencia culturales y que por mas que sea el mismo idioma, una palabra que es normal en Colombia acá ni existe o que si existen tiene otro significado, pero en general ha sido muy bonito aprender de todo eso y bueno al día de hoy que ya le pueda decir a los gráfico que eso que hicieron está “melo” y me entiendan ya me doy por bien servido.

____

Como les contaba en la pregunta de quién era profesionalmente, ese movimiento en la industria, que no fue que la cambiáramos, sino que hicimos que voltearan a vernos por la creatividad y porque le gritamos a todos «más marica el que no ama». No solo fue en el país, desde el equipo global de AB-Inbev pusieron los ojos en nosotros, en ese momento La Fábrica se transformaba en draftLine que hoy en día tiene oficinas en todo el mundo. Digamos que de cierta forma hicimos lo que nos dio la gana ¿Cómo no íbamos a ser felices? Y si éramos felices no veo como salieran mal las cosas. Esto me trajo a México para dirigir uno de los equipos como director creativo donde llevábamos marcas como Modelo y Michelob Ultra. Luego de batallar un año largo junto a Joaquín Díaz y Ximena Rodriguez, y pasar toda la primera etapa de la pandemia tratando de entender qué pasaba y cómo se movía el negocio, y más para nosotros dentro de la compañía,  me anuncia Jonathan Mcvinish (head creativo de draftLine México) que por mi buen trabajo ahora pasaba a ser el head of art. Yo creo que más que el buen trabajo siempre fue buscar un entregable impecable, así no estuviera tan buena la idea, pero shhh.

Uf creo que la mas importante para mí en mi filosofía de trabajo es “hagamos que pase”: muchas veces nos quedamos enfrascados puliendo y sobrepensando las ideas tanto que al final termina saliendo un monstruo que ni uno mismo reconoce, la invitación es ¡hagamos!, que la perfección no existe. Y claro no quiere decir que seamos mediocres y salgamos de cualquier manera, va más a poner el tiempo adecuado en lo que hacemos.

___

Alcolirykoz tiene una frase que a mi me gusta mucho (“juguemos en el bosque así esté lleno de lobos”) y un poco creo que eso van a ser los retos para lo que se viene, pues la verdad todo puede cambiar en cualquier momento, hace un año pensaba que el 2020 iba a ser un grandioso año para todos y pues ya sabemos como fue. Creo entonces que solo queda salir a jugar en el bosque.

_____

¿Qué que he aprendido de todo lo que paso en 2020? Respondo esta pregunta porque quiero que me echen… he pensado en muchas cosas, pero sobre todo que un hambre es muy hpta, porque bajo cuerda se habla de cansancio y gente que solo está porque no hay más trabajo, pues los días en los que éramos Octave Parango quedaron muy lejos. Aprendí que deberíamos dejar ese tonito medio alegre con el que decimos a las 4 de la tarde  “no he comido en todo el día por estar trabajando”, como si eso fuera algo bueno, jueputa el mundo todavía no se ha acabado por una pandemia global, mucho menos se va a acabar si paramos a almorzar una hora.

Aprendí que amo la publicidad, solo que me cae como un culo ¨la forma”. Ahora solamente me queda creer que valió la pena vender nuestras almas por esos casi 14 euros.

A David, Juan Pa, Sofi, Laura, Dubi, Juan Ca gracias por crear La Fábrica