Por Sebastián Gutiérrez, Cultural Planner Geometry Colombia

Hoy en día los canales digitales se volvieron protagonistas por obvias razones al resolver la distancia biológica que enfrentamos, no solo para realizar transacciones, sino también para conocer al consumidor, y es esta la magia del momento en el que vivimos, pues no solamente nos permite conectar con las personas como un medio transaccional, sino que a partir de la palabra que más le gusta a todos nuestros clientes y owners de negocios hoy en día: OPTIMIZACIÓN podemos también conocer a nuestras audiencias.

Con esto dicho, si bien las formas tradicionales de investigación frente al consumidor son relevantes, las nuevas formas de conocerlo se vuelven mucho mas rentables y nos permiten ser mucho más precisos.

Por ejemplo: Cuando compramos a través de una pagina de internet, un electrodoméstico, un mueble o el último juego de video para nuestros hijos o nosotros mismos, no solo estamos entregando nuestro dinero, sino que le estamos permitiendo saber a los anunciantes el lugar de dónde vino nuestro interés por el producto: si es algo que vimos en redes sociales, si es una nueva búsqueda que realizamos o si nos apareció un banner mientras navegábamos y dimos click. También inclusive el tipo de formato, la hora en que preferimos hacerlo el momento del mes en que nos gusta comprar, cuanto gastamos periódicamente en cada categoría de consumo y hasta los mensajes clave exactos que nos permitieron conectar con la marca. 

Desde el otro lado el del consumidor también se vuelve relevante, porque lo más interesante de la tecnología es la posibilidad que le permite a las personas conocerse a ellas mismas, por eso constantemente nuestros teléfonos nos están diciendo el tiempo en frente de las pantallas o nos hablan de nuestra productividad en el trabajo.

Así entonces, si bien el rol de la investigación de mercados sigue y seguirá siendo relevante para las marcas, este cambió y es importante que tanto agencias, como anunciantes y consumidores lo tengamos claro para lograr generar un ajuste adecuado a la nueva realidad a la que nos enfrentamos.

No se trata solo de preguntar o solo de asumir a partir del seguimiento de cookies o las huellas que deja nuestra relación permanente con la web, sino de lograr cerrar las brechas entre lo que las personas dicen hacen y sobre todo lo que dicen que hacen, que es lo que se puede contrastar fácilmente en un las investigaciones de usabilidad (UX) que hoy en día se vuelven más relevantes para mejorar los canales de compra, venta y relacionamiento que tenemos disponibles actualmente en el comercio en general.

La invitación entonces es a repensar la manera tradicional en la que estamos investigando, y empezar a entretejer la tecnología programática y analítica con las formas tradicionales para entender a los consumidores, y de esta manera generar un mejor mundo para todos, tanto quienes están comprando, como quienes están vendiendo. Entendiendo que en la mitad podemos generar una experiencia que cambia la vida de ambas partes y mejora nuestro día a día, como una nueva sociedad que surge luego de una pandemia, dentro de una cultura que globalmente está cambiando rápidamente a diferencia de años atrás en los que el cambio cultural se daba de una manera mucho más lenta, por eso el tiempo tanto de medición y de reacción para relacionarnos se vuelen fundamentales en el éxito de los negocios actuales y de la vida de las personas en el día a día.