Hablamos con Mateo Fernández y nos cuenta acerca del proceso de su nuevo cargo como Director Creativo, los desafíos y aprendizajes que ha tenido en Francia en los últimos cuatro años y a qué le apuesta en este nuevo reto que trae el 2022 en McCann París para la cuenta global de L’Oreal.

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¿Cuál ha sido el mayor desafío creativo en tu carrera hasta la fecha?_

“No tengo ninguno en mente específicamente, todos los nuevos desafíos vienen con energía, apoyo, nuevos clientes, puestos, agencias, jefes, etc. Lo que los hace apasionantes y bueno, por falta de palabras “nuevos”. 

Para mí un desafío de verdad aterrador, con obstáculos mensurables e inmensurables, es el de levantarse después de una derrota: perder ese pitch, o esa cuenta, cuando una campaña con todo el potencial del mundo se convierte en un chiste malo.

Esta carrera que hemos decidido perseguir puede ser la más gratificante. Creo que ese es mi mayor desafío hasta hoy es superar todos las pequeñas y grandes pruebas que me han derrotado, aprender de ellos y ahora estar acá escribiendo la respuesta a esta pregunta”.

¿Qué aprendizajes te ha dejado McCANN en estos últimos 4 años?_

Que nunca parare o debo parar de aprender. Creo que como seres humanos tenemos una proclividad a buscarle fin a las cosas que comenzamos, una conclusión. Pero si algo he aprendido es que me queda mucho por aprender.

Por ejemplo, hace unos meses me tuve que sumergir en el mundo de Beauty y Luxury debido a mi ascenso, aprendiendo cosas que en mi vida creí que fuera a aprender, todos los días aprendo algo nuevo: un acrónimo, un director, un código visual, una palabra que nunca se usa, y que hasta las campañas de perfume tienen concepto no simplemente un presupuesto ridículo, y una cara famosa.  

También he estado aprendiendo a enseñar, algo que no pensé que fuera a tener que aprender. Pensaba que subiendo lo único que tenía que aprender era a mandar y delegar, ahora aprendí que estaba equivocado, que al subir y liderar lo más importante es enseñar y guiar a los que siguen».

¿Cómo has logrado fortalecer el liderazgo creativo tras los años de experiencia?_

El comienzo de esta etapa de “liderazgo” empezó con miedo. He tenido como ejemplo todo tipo de jefes y líderes, creo que al igual que con nuestros padres tenía miedo de repetir sus errores, o no ser ni una décima parte de lo que ellos eran. Me daba miedo ser el líder déspota, también me daba miedo ser el relajado checked out, me daba miedo que las personas que lidero me odiaran, o que por este miedo no pudiera liderarlas con “firmeza”.

Pero al final uno es un líder nuevo y aprende a las patadas, trial and error, cada uno elige el tipo de líder que quiere ser, y aprende día a día serlo de una forma que funciona mejor personalmente.

Una de las enseñanzas más difíciles pero gratificantes que he tenido es que, entre más uno sube, el trabajo deja de ser propio, hay que aprender a dejar el ego y ser desinteresados: los proyectos, los key visuals, los titulares, los conceptos dejan de ser propios o ideados por mí, y pasas a ser opiniones, unas guías, enseñanzas. 

Por un lado, tu liderazgo tiene que generar ingresos, y por otro tiene que velar por la creatividad y el trabajo de las personas que estas liderando. El trabajo tiene que enseñar, tiene que ayudar a crecer, pero tiene que vender, tiene que llamar la atención. Al final esa responsabilidad cae sobre uno, sin que uno haya hecho el trabajo como tal”.

¿A qué le apueste este 2022 junto a McCANN Paris?_

“No me gusta apostar, por ahora solo agradecer el mejor año de mi vida publicitaria, y seguir trabajando para que el 2022 sea por lo menos un tercio de lo que fue el pasado año “publicitario”.

También afrontar el co-liderazgo de L’Oreal Paris globalmente, poco a poco estoy aprendiendo sobre la especificidad de este mercado, la forma intrincada de comunicar la marca y de dirigirse a las mujeres”.

¿Hace unos años anunciamos tu rol como Director Creativo Asociado, tras los años qué ha cambiado Mateo a nivel profesional y personal?_

“¡Todo! Como director creativo asociado, todavía era juez y parte, y tenía 3 personas para liderar. Ahora es diferente, mi responsabilidad no solo es sobre el trabajo, pero también con las personas y su evolución, y finalmente los dividendos, premios, las licitaciones, y las cuentas de McCcann Paris. La visión central que tenía como creativo se expandió a medio periférica como Asociado y ahora tengo que tener una visión 360, algo que estoy aprendiendo. 

Hace unos años todo empezó con mi ascenso, hoy soy el director creativo más premiado de Francia y el director creativo Global para L’Oreal Paris. Mucho ha cambiado a nivel profesional y por ende personal, esto solo genera más motivación para crecer y aprender, un poco de miedo y muchas expectativas, positivas. 

En el modo funcional estoy aprendiendo sobre el mundo de beauty. En general, L’Oreal siendo una marca históricamente empoderadora de mujeres, he aprendido muchísimo sobre las inequidades y las presiones sociales que viven las mujeres, eso solo me empuja a encontrar formas de fomentar la evolución de estos paradigmas a través de la creatividad y la publicidad”.