Estamos atravesando una de las elecciones más complejas en los últimos años, llenas de incertidumbre, polarización, intriga y descontento. Este es el resultado del cambio de narrativa que ha tenido el país en los últimos 8 años y que, como resultado, hoy tiene una Colombia con la confianza en sus niveles más bajos.

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Teniendo en cuenta este contexto, aquí hay una revisión de qué está pasando en el país desde un punto de vista marcario, qué ha ocurrido en el pasado y qué deberíamos hacer en el futuro.

Utilizando el Brand Asset Valuator (BAVâ), el estudio de marcas más grande del mundo y que es liderado por VMLY&R, podemos identificar qué pasó en Colombia en tres momentos clave: 2015 post elecciones, 2018 en periodo electoral y 2021 cuando se conocieron los candidatos para la contienda presidencial.

Sin más preámbulo, empecemos por el 2015:

2015

Para dar contexto, en el BAVâ  , las marcas líderes son aquellas que tienen los cuatro pilares sólidamente construidos, es decir, cercanos a 100. La Diferenciación y Relevancia constuyen la fortaleza hacia el futuro, mientras que la Estima y Familiaridad ayudan a entender la confianza y reputación que tiene la misma. No hay que olvidar que una marca es la suma de estos cuatro elementos.

Entendiendo esto, el 2015 fue uno de nuestros mejores momentos en narrativa como país. Acababamos de salir de nuestro mejor mundial, Nairo venía volando y era campeón del Giro, se empezaba a hablar del fin del conflicto armado y veíamos como ese ímpetú colombiano se iba a comer al mundo. Esa historia que estábamos contando tuvo un impacto gigante y lograba que el país fuera una marca insignia frente a todas las demás.

¿Qué pasó en el 2018?

La historia que queríamos contar se volvió difusa y quedamos atrapados entre discursos. Se convirtió en una competencia entre identidades y grupos sociales, donde el criterio de verdad no es la verificación y las pruebas, sino quién dice qué.  Esto tuvo un impacto directo frente a la confianza y reputación del país, la estima que teníamos empezó a caer y lo que antes nos unía es lo que nos empezó a separar.

¿Y dónde estamos ahora?

En un punto donde ya no confiamos en la marca, es decir, Colombia. La reputación viene en caída libre y si no cambiamos esta narrativa nos va a poner en un escenario muy complicado.

¿Qué deberíamos hacer?

Trabajar en lo que tienen que hacer las marcas afectadas en Estima y Familiaridad para recuperar la confianza y mejorar la reputación. Esto, en pocas palabras, significa cambiar la historia que estamos contando, que en vez de unir está dividiendo, y cambiarla por una que comience a sumar.

No debemos olvidar que está en nuestras manos ayudar a construir ese imaginario de Colombia que todo lo puede y llevar a nuestras marcas a ser agentes de unión y cambio positivo.

Recuerden, las marcas son el reflejo del país, y está en nosotros liderarlas para construir sobre las diferencias.